En Tlaxcala sufren Violencia 46 de cada 100 Mujeres en el Noviazgo o en el Matrimonio

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Por: Alejandro Nava Santacruz.
Investigación: Dennis Sulem Hernández Cruz y Enrique Rodríguez Pérez Estudiantes de la UATx
El noviazgo puede tener varias etapas, desde que la pareja se observa a distancia, hasta el clásico “¡Hola!” que inicia con la presentación, y a partir de ahí, si nuestro cerebro “despierta”, puede ser que te encuentres en la etapa de enamoramiento, y si bien para algunos suele ser formidable y hasta maravillosa, para algunas personas (en especial las mujeres) puede ser una pesadilla.
Hoy, como todos los 14 de febrero, celebramos en México a San Valentín, que es una festividad de origen cristiana que se celebra anualmente como conmemoración a las buenas obras realizada por San Valentín de Roma, y que están relacionadas con el concepto universal del amor y la afectividad. Este día vemos parejas de diferentes edades paseando por el parque, o en el café, restaurante y uno que otro motel, mostrando el afecto y la felicidad que irradian; sin embargo, no todas las relaciones son así.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la violencia es el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.
De igual forma, la OMS, define la violencia infligida por la pareja, como cualquier comportamiento dentro de una relación íntima, que cause o pueda causar daño físico, psíquico o sexual a los miembros de la relación (OMS, 2013).
La violencia es un problema que afecta a la sociedad en general, porque se presenta en todos los entornos y grupos socioeconómicos, religiosos y culturales, además de que sus consecuencias afectan al desarrollo, la convivencia y estabilidad de cualquier país.  Cada día se vuelven más comunes los casos de violencia contra la mujer, la cotidianidad minimiza los problemas, el maltrato físico, sexual o emocional son normalizados y los índices de casos de violencia son cada vez más elevados.
Si de datos hablamos, a nivel nacional el INEGI, a través de su publicación “Estadísticas a propósito del día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer”, informó que 43.9% de las mujeres en el país ha enfrentado agresiones por parte del esposo o pareja actual, la última o a lo largo de su relación, además de que el 53.1% sufrió violencia por parte de algún agresor distinto a la pareja.
Pero, ¿qué es con exactitud la violencia contra las mujeres? Si bien existe una  infinidad de definiciones, en esta ocasión usaremos el enfoque de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), quien afirma: “La violencia contra las mujeres es cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público”.
La definición es tan amplia como el mismo problema, por consiguiente, establecer patrones de la violencia contra las mujeres, sería imposible. Una mujer de cualquier edad, condición social y económica puede o pudo haber sufrido actos de violencia a lo largo de su vida, y en muy mínimos casos, se puede maximizar por los medios de comunicación o en las redes sociales, que puede repercutir en la sensibilización de la sociedad; sin embargo, son muy pocos los casos y por el contrario, es la misma sociedad la que comienza a insensibilizarse ante ello.

¿Cómo se viven las relaciones de pareja en México?

Ivonne Martínez, estudiante universitaria de 20 años, quien radica actualmente en el estado de Tlaxcala, fue víctima de violencia a lo largo de un año y medio por parte de su novio. Ivonne accedió a ser entrevistada y nos habló de su experiencia con la finalidad de dar a conocer el panorama actual de lo que viven las mujeres afectadas por actos violentos en la entidad.

Al mismo tiempo, y por atender la petición de no divulgación y de protección a su persona, conocimos a Guadalupe N. (el nombre no es real), y de quien solo divulgaremos lo que nos autorizó, ya que estuvo en grave peligro por lo que vino a refugiarse al estado de Tlaxcala.

“Lo conocí en una cafetería, él era mi gerente”, comenta Ivonne Martínez, a dos años después de haber vivido el episodio de violencia, nos narra los sucesos que más recuerda de esa relación:

Él comenzó a tomar mucho, había ocasiones en que me pedía abrir el local porque él no se encontraba en condiciones de atender. Trabajaba horas de más y no me las pagaba, tomaba dinero de un fondo que teníamos en la cafetería y me pedía dinero para reponerlo, que nunca me pagó, pero que tampoco cobre porque pues era mi novio.”

Por otra parte, Guadalupe, a diferencia de Ivonne, nació en el sur del país, sufrió por parte de su pareja violencia sexual, psicológica y física, por lo que decidió huir en primera instancia, a la CDMX y posterior al estado de Tlaxcala.

“Una vez llegue al hospital de mi comunidad, me había roto la nariz y dos dientes. Y es que no tenía preparada la cena del domingo porque desde el viernes no tuve dinero y el sábado solo me alcanzó para comprar medio kilo de huevo, cuando llegó borracho, le expliqué que no me había dado dinero, pero no entendió, me golpeó y fue hasta como a las 10 de la noche, cuando ya se había dormido, que fui al hospital, me atendieron y me dijeron, -ya vez, para qué lo haces enojar”.

Es necesario ver a la violencia en el noviazgo como un verdadero problema, que puede prevenirse o bien atenderse. En palabras de Silvia Ortiz León, jefa del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “Existe el riesgo de que vivir con violencia sea una situación normal y que las personas se acostumbren sin percibir que los episodios ocurran cada vez con mayor frecuencia e intensidad”.
La perspectiva de los jóvenes tiende a minimizar la violencia en el noviazgo, y muchas agresiones son consideradas como una conducta normal o natural. Con el afán de contrarrestar y demostrar dicha problemática, se presentan números que reflejan la violenta realidad en la etapa de noviazgo que se vive en nuestro país.

Ivonne notaba que su novio aprovechaba el puesto de gerencia para pedirle favores y dinero, incluso llego a manipularla en decisiones personales. Ella continuó con la relación en espera de que él fuera como al inicio del noviazgo, sin embargo, eso no sucedió.

“Si yo salía con amigos se molestaba; me reclamaba si salía con alguien. Revisaba mi celular, me cuestionaba por todo; por ejemplo, si alguien me mencionaba en Facebook, me preguntaba quién era y me hablaba con groserías.”

En el fondo ella sabía que lo que vivía no era normal, su salud mental estaba siendo vulnerada debido a su relación de noviazgo:

Me sentía miserable por dentro, constantemente me preguntaba por qué me hacía eso, si me quería.”

Por otro lado, Guadalupe, después de haber tenido un noviazgo “normal”, pasó a vivir con su torturador en unión libre a lo largo de casi un año.

“Casi siempre llegaba de su trabajo enojado, siempre andaba así, casi ni me hablaba y siempre me regañaba por cualquier cosa. Le decía que quería tener un niño porque yo pensaba que con eso cambiaría, y después de unos meses me dijeron que ya estaba en cinta, pero cuando le dije, se molestó mucho, y me pegó; me pegó muy fuerte que el niño que tenía se salió”.

Su cara expresa dolor y tristeza, hace una pausa y trata de seguir hablando, pero el nudo en su garganta no la deja. Le cambia el rostro y ahora es de odio, pero con miedo, voltea de un lado a otro, pensando que la están viendo.

Los datos publicados por el Imjuve, a través de la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (ENVINOV) en 2007, revelan que el 15% de los mexicanos ha sido víctima de violencia física; 76% ha sufrido agresiones psicológicas y 16.5% ha vivido experiencias de ataque sexual.
De las y los jóvenes que han sufrido violencia física, hay un 62.5% que ha recurrido a alguna persona en busca de ayuda, principalmente los amigos (33%), otros familiares (9.2%) y a la madre (14%). Cabe señalar que, de este total, el 66% son hombres y el 34% mujeres, (IMJUVE, 2014).

Ivonne comenta que nunca consideró solicitar ayuda profesional, pero sí hablaba de lo que sucedía con amigos cercanos y nunca lo hizo con su familia. Guadalupe por otra parte, no podía hablar con nadie por miedo.

Si bien la ENVINOV considera actos de violencia perpetrados tanto para hombres como para mujeres, determina que la mayor parte de casos de violencia infligida por la pareja son protagonizados por mujeres, siendo muchas veces el compañero íntimo el antagonista.
Sin embargo, las mujeres continúan siendo las más violentadas por su pareja. La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones de los Hogares señala que 13.5% de las mujeres de 15 años confesó haber sufrido violencia física que le provocaron daños permanentes o temporales.

“Me decía a mí misma que pronto saldría de ésta, pero eso no sucedió hasta que él se fue del estado por cuestiones laborales”, nos comparte Ivonne.

“Una prima, después de que me vio madreada, me dio para mi pasaje y me vine para México, hasta me acompañó al autobús. Después ya no me gustó porque el patrón con el que trabajé me quería hacer cosas y pues ya me vine aquí… Aquí me gusta, está bien tranquilo y bonito”.

En Tlaxcala el panorama no es tan alentador.

Cabe destacar que este reportaje parte de los datos proporcionados a nivel estatal, por la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones de los Hogares (ENDIREH), en 2011. El trabajo realizado por INEGI y el Inmujeres se centró en parejas conyugales que cohabitan, sin importar su estado civil, considerando a mujeres de 15 años en adelante, que hayan estado casadas o unidas, alguna vez unidas (divorciadas o viudas) y solteras.
Por lo que a nivel nacional, 45 de cada 100 de las mujeres casadas o unidas han sufrido episodios de violencia por parte de su pareja a lo largo de su relación. En Tlaxcala se supera la media nacional, al encontrar que 46 de cada 100 mujeres han experimentado situaciones de violencia con su pareja o cónyuge.

 

Lo anterior, coloca a Tlaxcala en el lugar 22 de las entidades con las mayores proporciones de este tipo de violencia (violencia por parte de su pareja a lo largo de su relación).
Esta condición puede ser analizada desde diferentes variables que en conjunto se convierten en el panorama de violencia que vive la entidad, sin embargo se requiere de un análisis mayor, descrito brevemente en las siguientes secciones.

¿Cómo se origina la violencia en el noviazgo?

Ivonne narra que al principio las agresiones eran pocas, pero conforme pasaba el tiempo, se repetían con mayor frecuencia:

Todo el tiempo hacía de sus problemas los míos”.

De acuerdo con la profesora María del Rosario Silva Arciniega, de la Escuela Nacional de Trabajo Social perteneciente a la UNAM, la normalización de los actos violentos en el contexto que rodea a las parejas y la “ceguera” por enamoramiento que presentan las personas que son víctimas, son factores que originan la violencia.
Por otro lado la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) expone que la falta de experiencia, la idealización del amor, los estereotipos sexistas y la cultura del amor romántico, por ejemplo la expresión “pégame pero no me dejes”, son elementos que fomentan pasar por alto los actos violentos, normalizándolos y generando con ello más violencia.

¿Cuáles son los tipos de violencia?

La violencia puede manifestarse de diferentes formas, de acuerdo con la ONU, un acto de violencia puede ser considerado desde la prohibición de actividades, hasta la discapacidad o la muerte.

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrolló en 2009 una escala llamada “Violentómetro” la cual sirve como una clasificación de las manifestaciones de violencias y una alerta para las mujeres que padecen este tipo de acciones.
Se puede identificar que la violencia no se limita a golpes o forcejeos, sino que puede comenzar con actos “inocentes” como bromas o celos y terminar en abusos, mutilaciones e incluso la muerte.

¿A dónde acudir si eres víctima de violencia?

En el estado de Tlaxcala el Instituto Estatal de la Mujer (IEM) brinda apoyo a víctimas de la violencia, gracias a un modelo integral de atención aprobado por el Inmujeres que contempla todos los tipos y modalidades de violencia.
El IEM cuenta con cuatro áreas especializadas en diferentes servicios, como trabajo social, atención psicológica, jurídica y médica, con la intención de ampliar el rango de ayuda para los múltiples casos que se puedan suscitar, y favorecer el empoderamiento de este sector de la población, por lo que busca prevenir y atender a mujeres víctimas de violencia en Tlaxcala.
Si eres víctima de violencia, el IEM es el organismo que te brindará apoyo. Puedes llamar al número 4652-960, mandar un correo electrónico a la dirección direccion.iem@tlaxcala.gob.mx, o acudir a la Ex Fábrica de San Manuel sin número, Barrio Nuevo, San Miguel Contla, Santa Cruz Tlaxcala.

Ivonne nunca buscó la ayuda que el IEM otorga, sin embargo, tuvo la fortuna de que su violentador se fuera del estado, dejando atrás una mujer que hoy tiene las ganas de vivir y de seguir triunfando. Por otra parte, Guadalupe es una de las afortunadas de seguir con su vida y hoy, a sus treinta y tres años, nos cuenta con mucha tristeza este amargo episodio. Si bien el amor y el cariño de pareja es (para algunos) parte fundamental de la naturaleza humana, debemos saber con quién estamos tratando, ya sea para mujeres u hombres. Ten cuidado si observas alguna manifestación de violencia en cualquiera de sus dimensiones, eso te puede llevar en casos extremos hasta la muerte.

FUENTES